Proyecto pedagógico

Escuelas San José · Jesuitas València

Estructura del proyecto pedagógico en niveles de concreción:
de la normativa al aula

El proyecto pedagógico es la parte del proyecto educativo de centro que refleja las acciones y los acuerdos pedagógicos programados para el tiempo lectivo en base a las finalidades de nuestro centro reflejadas en su misión, visión y valores y del currículo oficial establecido por el Consell de la Generalitat Valenciana para los niveles de enseñanza reglada. 

El proyecto se estructura en 4 niveles de concreción, cada uno de los cuales concreta un nivel de planificación más concreto que el anterior. Estos niveles van desde la escuela en su conjunto, la etapa, el curso y finalmente el aula.

Estructura del proyecto pedagógico en niveles de concreción:
de la normativa al aula

Fuente de la imagen: Generalitat Valenciana Conselleria de Educación, Universidades y Empleo

Publicación dirigida a todas las personas de la comunidad educativa de Escuelas San José, para que estas lo conozcan, en virtud del principio de transparencia en la concreción curricular establecido por los decretos 106, 107 y 108/2022 del Consell.

De acuerdo con el DECRETO 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, por el que se establece la ordenación y el currículo de Educación Primaria. [2022/7573]

La finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, las habilidades lógicas y matemáticas, la adquisición de nociones básicas de la cultura, y el hábito de convivencia así como los de estudio y trabajo, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad, con el fin de garantizar una formación integral que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad, y de prepararlos para cursar con aprovechamiento la Educación Secundaria Obligatoria.

Introducción

La educación jesuita se readapta desde hace casi 500 años gracias a su intención de servir a la sociedad, formando generaciones de jóvenes de la mejor forma posible desde la fe, el humanismo y la ciencia. Busca ayudar al crecimiento integral de las personas y las sociedades, en contextos cambiantes, lo que ha favorecido una continua reflexión, riqueza y actualización de su tradición educativa.

La pedagogía ignaciana, basada en la experiencia personal de Ignacio de Loyola y sus Ejercicios Espirituales, pretende ayudar a las nuevas generaciones a construir un mundo más justo, más humano y respetuoso con el entorno. Propone mantener el equilibrio entre el conocimiento científico y el desarrollo de la interioridad humana por medio del crecimiento ético y espiritual. Busca darle sentido al aprendizaje y sus métodos desde la perspectiva de ayudar a que sus educandos construyan libremente su propio proyecto de vida. Les propone ordenar su vida al servicio de los demás, en especial a los excluidos de las sociedades. “Hombres y mujeres que en todo amar y servir, aporten a la construcción de un mundo reconciliado, sin violencias y con un sentido de trascendencia.” (Mesa, 2018, prólogo de Sosa A.).

La Compañía de Jesús cuenta con una larga trayectoria educativa, que se inicia prácticamente en sus orígenes. Solo 10 años después de la fundación de la orden, en 1550, Ignacio de Loyola y sus compañeros, decidieron dedicar parte de sus esfuerzos a la educación de la juventud. Cabe recordar que todo el grupo que decidió permanecer unido “en compañía”, eran titulados universitarios y habían aprendido los métodos pedagógicos de la Universidad de París, lo que hacía de ellos unos maestros excelentes (O’Malley, 2014).

Los colegios de la Compañía se caracterizan desde entonces por una propuesta sistemática. Se pretende que la formación sea rigurosa, estructurada y se fundamente el aprendizaje de forma ordenada, de manera que se empieza por lo básico y se avanza según los aprendices van alcanzando los objetivos.

Ya en las Constituciones de la Compañía de Jesús de 1558, se pueden observar sus principales rasgos, de los que destacaremos una pedagogía según acomodara a los lugares, tiempos y personas (Co nº455), en una intuición psicológica adelantada a su tiempo, que hoy nos remite a la educación personalizada, un enfoque educativo adaptado a las necesidades y características de los educandos, que pretende, dentro de un contexto de grupo, promover que los estudiantes progresen al máximo en sus aprendizajes, manteniendo sobre ellos altas expectativas.

La pedagogía jesuita pone el foco en la formación integral de la persona, coloca al alumnado en el centro de la acción educativa y trata de potenciar sus virtudes. Para lograrlo, da una gran importancia a la relación educativa, aquella que exige al maestro conocer a la persona que tiene delante, un rasgo que nos proporciona una idea clara de la importancia del acompañamiento y la cercanía que en aquellos tiempos estaba proponiendo Ignacio para sus colegios. Casi 500 años después, podemos encontrar en estas afirmaciones unos principios de una educación inclusiva que valora al estudiante como persona y trata de potenciar sus talentos y sus individualidades. Para Ignacio de Loyola, los educadores no solo deben conocer su materia y poseer el arte de enseñar, además deben estar atentos a que los educandos obtengan los mejores resultados.

Los primeros jesuitas estaban convencidos de que la educación de los jóvenes era importantísima para transformar las sociedades. Consideraban que eran un instrumento potente para el bien común, la ayuda espiritual y la evangelización. Ya desde el principio, la educación de la juventud se concibe como un medio para la formación integral. En 1549, Ignacio de Loyola se refería a esta transformación personal en una de sus cartas enviadas a los jesuitas destinados en Alemania con la frase “De modo que los discípulos vuelvan de las lecciones a sus casas no solo doctos, sino mejores”.

Pedro Arrupe SJ, general de la Compañía de Jesús de 1965 hasta 1983, más de 400 años después de la fundación de los primeros colegios jesuitas, fue uno de los grandes impulsores de la actualización de la misión educativa a finales del siglo XX. Desde entonces, se ha realizado un intenso trabajo de actualización y renovación de la educación jesuita, reorientando de nuevo su proyecto educativo hacia la transformación personal y social, en aras de un mundo más justo y fraterno. En el carácter propio podemos leer “Formar hombres y mujeres para los demás, responsables de sí mismos y del mundo que les rodea y comprometidos en la tarea de su transformación hacia una sociedad fraterna y justa” (CONEDSI, 1996).

Podemos percibir esta sintonía con la transformación de las personas, antes y ahora, de un modelo de excelencia que va mucho más allá de lo estrictamente académico y considera la formación como un camino hacia la excelencia humana. El proyecto de educación jesuita huye de una concepción puramente técnica o cortoplacista de la educación, y enraíza sus métodos pedagógicos en los fines que pretende.

El marco contemporáneo de la educación jesuita

Como una manera de contribuir a clarificar nuestra propuesta integral educativa, el Secretariado Internacional de Educación de la Compañía de Jesús, en colaboración con Educate Magis ha creado una infografía que presenta de una manera pedagógica una visión integradora de todos los elementos presentes en los documentos mencionados anteriormente:

  1. La Misión que actualmente describe la finalidad del esfuerzo apostólico de la Compañía de Jesús y orienta su trabajo apostólico, tal como lo presenta la Congregación General 36 de 2016
  2. Una Tradición Viva – con los 10 identificadores globales que hoy describen las características de un colegio jesuita.
  3. Las 4 preferencias apostólicas universales que el Papa Francisco ha confiado a la Compañía como la forma en que podemos servir mejor a nuestra misión en los próximos 10 años dentro de la Iglesia.
  4. Las 13 acciones que los delegados de Educación acordaron en 2017 en Río de Janeiro como respuesta a nuestros retos y oportunidades actuales.
  5. El documento Excelencia Humana (2015) que describe las 4Cs que expresa el ideal de la persona educada a la que invitamos nuestros estudiantes y educadores: personas competentes, conscientes, compasivas y comprometidas.

Cada documento tiene su propio propósito, pero juntos presentan una respuesta integral a la misión de la Compañía de Jesús tal y como ha sido definida por la CG36: Una misión de reconciliación y justicia con Dios, con la humanidad y con la creación.

Cada elemento interpela a los demás; cada uno se encuentra en una relación dinámica que completa y enriquece a los otros. Por separado, por muy importantes que sean, no pueden comunicar la complejidad y la profundidad de la educación de la Compañía de Jesús. En conjunto, capturan la visión contemporánea de la educación holística ofrecida por las escuelas jesuitas.

Fuente: Educate Magis. La Propuesta de Educación Integral de la Compañía de Jesús Hoy

Documentos fundantes de la educación de la Compañía de Jesús

En septiembre de 2019 las Escuelas San José-Jesuitas iniciamos, junto a todas las obras de la Compañía de Jesús de la Provincia de España, una evaluación apostólica que culminaría en febrero de 2020. La finalidad era tomar conciencia de la realidad de nuestra escuela y si esta estaba respondiendo a la misión educativa de la Compañía.

Fruto de aquella evaluación, surgieron tres llamadas prioritarias:

 

  • Reformular las prioridades del actual proyecto educativo, a la luz de las Preferencias Apostólicas Universales y de las nuevas realidades.
  • Potenciar dinámicas de mayor participación en la planificación y las decisiones de las Escuelas, capaces de fomentar el sentimiento de pertenencia, el compromiso y el cuidado de las personas.
  • Continuar impulsando la renovación pedagógica, integrando metodologías cooperativas, de aprendizaje y servicio; y proyectos vinculados con los ODS (objetivos de desarrollo sostenible), con la ciudadanía global y con el cuidado de la casa común.

 

En septiembre de 2021 iniciamos un proceso participativo para dar respuesta a estas prioridades. Lo llamamos ‘Escuelas 2030’. En él pudo participar toda la comunidad educativa dedicando espacios y tiempos para ello.

Os presentamos con mucha alegría el proceso realizado en estos últimos años y que establece maneras de proceder, líneas estratégicas y objetivos que nos ayudarán a servir más y mejor a nuestro alumnado, a nuestras familias y a nuestro entorno.

Contamos con toda la comunidad educativa para que desde vuestro lugar participéis y hagamos realidad este horizonte de nuestra escuela para el 2030.

Con afecto,

Amparo Pagés, Miguel Bañón, Antonio Alhambra, Ana María García, Víctor Palacín, Maite Calleja, Jorge Fort, Rubén Mora, Alberto Gilsanz y Pedro Giner.

Equipo rector 2021-2023

Rasgos prioritarios de nuestra escuela

Ignaciana

Adopta la identidad ignaciana como sello distintivo de nuestro modo de educar.

Queremos formar personas libres y críticas. Queremos acompañar a nuestro alumnado en su desarrollo personal, ayudándole en la toma de decisiones y en la adquisición de un conjunto de valores y actitudes que guíen su vida desde la misión de la Compañía de Jesús en el servicio de la fe, la promoción de la justicia y la reconciliación.

Nuestro horizonte es formar personas para los demás y con los demás: conscientes, competentes, compasivas y comprometidas.

Inclusiva

Tiene como propósito educar a todas las personas, favoreciendo el máximo desarrollo del alumnado y eliminando cualquier forma de exclusión, desigualdad o vulnerabilidad, desde un modelo coeducativo y en entornos seguros, saludables, sostenibles y democráticos, donde todas las personas sean valoradas por igual.

Debe garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso, la participación y el aprendizaje en contextos comunes. Para ello, los espacios, servicios, procesos, materiales y productos del centro deben ser utilizables por todo el alumnado y por la comunidad educativa, sin discriminación ni barreras.
Un colegio de todos y todas para todos y todas.

Comunitaria

Queremos ser una comunidad abierta a nuestro entorno y centrada en las personas, donde nos reconocemos diferentes pero con una misma visión: formar personas para los demás que ayuden a la transformación del mundo hacia una sociedad más fraterna y justa. 

De especial importancia será cuidar la coherencia entre lo que somos, lo que hacemos y los vínculos que nos hacen comunidad.

Sostenible

Nuestro proyecto educativo está basado en satisfacer las necesidades de la escuela actual sin comprometer las necesidades futuras y al mismo tiempo garantiza equilibrio económico,  infraestructuras renovadas y bien conservadas,  respeto al medio ambiente,  eficiencia en el consumo de recursos y  cuidado de las personas.

La Ciudadanía Global es la búsqueda de un bien común mayor, tenemos la convicción de que es a través de la educación como mejor y más eficazmente podemos construir Ciudadanía Global. Se trata de una misión claramente compartida, no solo entre el laicado y la vida religiosa, o entre sectores apostólicos, sino con todas aquellas personas que, a lo largo y ancho del mundo, trabajan en la consecución de la meta 4.7 de la Agenda 2030: “De aquí a 2030, asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”.

Con la inspiración de la Visión Ignaciana -la reconciliación con Dios, con la Creación y con la Humanidad-, un ciudadano o ciudadana global es alguien capaz de comprender en profundidad la red de interdependencias que conforman nuestro mundo y asumir su propio lugar en esta realidad global. Se siente parte y corresponsable de la familia humana y del ecosistema de nuestro planeta. A través de una actitud de discernimiento continuo, busca ser agente de cambio y transformación a través del compromiso con su entorno local. Sus acciones están fundadas en el profundo deseo de construir un mundo más justo y equitativo, en solidaridad y colaboración con las demás personas, promoviendo un desarrollo humano y sostenible en su hacer cotidiano, tanto en el plano personal como institucional.

En esta definición se destaca de manera especial la consciencia de la interrelación entre lo local y lo global, así como el sentimiento de pertenencia a la comunidad humana y ecológica universal. Ambas se consideran condiciones para incidir en la transformación de la realidad actual de una manera profunda y eficaz.

Para ello, se hace necesaria una PROPUESTA EDUCATIVA INTEGRAL que promueva:

  • Educar para el análisis crítico, que encuentra su fuente de sentido en la compasión, y que a través del discernimiento da una respuesta responsable y comprometida, para promover la justicia desarrollando un sentido de responsabilidad común ante las preocupaciones, problemas y desafíos locales y globales.
  • Educar para la inclusión y la equidad, ayudando a reconocer las diferencias y a transformar las desigualdades desde un enfoque y mirada de género.
  • Educar en la interculturalidad desde el respeto, la valoración de la diversidad y la acogida como fuente de enriquecimiento del propio marco cultural; como oportunidad para ampliar el propio modo de entender la vida y el mundo.
  • Educar en el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente, fomentando valores, competencias y actitudes que permitan hacerse cargo del mundo al que debemos “labrar y cuidar”, sabiendo que “el fin último de las demás criaturas no somos nosotros, sino que todas avanzan junto con nosotros y a través de nosotros hacia un término común que es Dios” (Laudato si, 42).
  • Educar en la participación democrática como mecanismo de corresponsabilidad y compromiso en la construcción de una sociedad justa, equitativa y solidaria.
  • Educar en la valoración del diálogo como herramienta para la resolución pacífica de conflictos y para un ejercicio de la ciudadanía activo y responsable, desde la comprensión cristiana de las relaciones humanas basadas en la reconciliación, el perdón y la misericordia.
  • Educar en la interdisciplinariedad, trabajando desde y para el desarrollo integral de la persona, y ayudando así a generar una mirada compleja e interconectada de la realidad. Para nosotros, este desarrollo integral de la persona significa educar en las 4C (conscientes, competentes, compasivos y comprometidos). Todo el esfuerzo de la interdisciplinariedad debe ir orientado a profundizar la concreción de esta comprensión de la educación integral como las cuatro dimensiones que se complementan y alimentan unas a otras.
  • Educar para una Ciudadanía Global incide de lleno en lo que podríamos llamar la dimensión internacional de nuestras escuelas. Nos debe llevar a una pedagogía y programación que aspire a preparar al alumnado para entender y respetar las culturas del mundo, respetar y valorar la diversidad, estar abiertos a experiencias de países, costumbres y culturas que son diferentes de las propias y a tener una perspectiva global de las injusticias sociales. Los colegios jesuitas disponemos de la red Educate Magis establecida para conectarse, participar y relacionarse alrededor del mundo. Esta suministra una plataforma a todas nuestras instituciones y educadores para comprometerse mutuamente en procesos dinámicos y creativos.

Ámbitos de Ciudadanía global

1. JUSTICIA SOCIAL

DERECHOS HUMANOS… Y DEBERES HUMANOS: Derecho a vivir con dignidad y consciencia de las obligaciones que nos generan los derechos de los demás.

DESIGUALDAD Y POBREZA : El valor de la solidaridad como respuesta a las injusticias del mundo.

MOVILIDAD FORZOSA Y HOSPITALIDAD o Generar una cultura de la hospitalidad con las personas que padecen una movilidad forzosa como resultado de conflictos bélicos, desigualdades económicas, motivos climáticos, como derecho suyo y como deber moral y humanitario nuestro.

RECONCILIACIÓN CON LA HUMANIDAD: Entender el servicio de justicia y paz al que nos llama Jesús como la principal forma de combatir el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas.

2. INTERCULTURALIDAD E INCLUSIÓN

DIVERSIDAD: Reconocer, valorar y aprender de la diversidad cultural, étnica, lingüística, sexual, religiosa, funcional…

RESPETO E IGUALDAD: Impulsar la lucha contra el racismo, la xenofobia, la aporofobia, la homofobia y cualquier otra forma de discriminación.

CONVIVENCIA Y DIÁLOGO: Más allá de la simple acogida o el respeto: la interculturalidad es buscar activamente el diálogo, la convivencia y el deseo de aprender del otro.

RESOLUCIÓN PACÍFICA DE CONFLICTOS: El intercambio de cosmovisiones, competencia imprescindible de los ciudadanos y ciudadanas globales.

3. EQUIDAD DE GÉNERO Y COEDUCACIÓN

LAS RELACIONES DE GÉNERO: Una visión crítica sobre el modelo patriarcal, las relaciones de poder, la discriminación de las mujeres y los estereotipos vinculados a lo masculino y lo femenino.

LA ESCUELA COEDUCATIVA: Una respuesta desde la educación para conseguir que mujeres y hombres incorporemos nuevos referentes y nuevas formas de vivir la masculinidad y la feminidad y formar personas en igualdad, libres, autónomas y responsables.

ÉTICA DEL CUIDADO: Aprender a cuidar de sí mismo y de los demás, valorando la importancia de asumir las labores de cuidado de forma equitativa, como un compromiso en favor del bien común.

4. DESARROLLO HUMANO Y SOSTENIBLE

ANÁLISIS CRÍTICO DE LA REALIDAD: Una visión crítica que exponga sin ambages la crisis ecosocial, el cambio climático, la insostenibilidad del modelo de desarrollo económico actual, la conexión local–global, la sobreexplotación de los recursos naturales y la responsabilidad que tenemos en todo ello.

CUIDADO DE LA CASA COMÚN: Colaborar en la misión de “prestar ayuda a la sanación de un mundo herido, promoviendo una nueva forma de producción y consumo que coloque la creación en el centro”.

ESTILOS DE VIDA SOSTENIBLES: Apuesta por un consumo responsable y justo, búsqueda de sistemas alternativos de producción y consumo e impulso a las nuevas formas de relación con la naturaleza.

5. PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA

CIUDADANÍA GLOCAL, LIBRE, CRÍTICA Y RESPONSABLE: preparar en competencias para ejercer una ciudadanía local-global responsable (capacidad de debate y diálogo desde la diferencia, toma de decisiones compartida, espíritu de equipo, sentido de pertenencia, etc.).

PARTICIPACIÓN: Ejercer las formas de participar y comprometerse hacia dentro y hacia fuera del centro como primera toma de contacto con la participación democrática.

TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD: Compromiso con la transformación de la sociedad, con la construcción de una sociedad justa y solidaria, siendo miembros activos de la sociedad civil.

Fuente: Mujeres y hombres para una ciudadanía global: Un desafío de las escuelas de la Compañía de Jesús en el siglo XXI, EDUCSI 2020

El paradigma pedagógico ignaciano

La pedagogía ignaciana, propia de las escuelas jesuitas, tiene su origen en la experiencia académica de Ignacio de Loyola en la Universidad de París, donde experimentó un aprendizaje rigurosamente estructurado y centrado en la actividad del alumno; junto con una vivencia espiritual recogida en los Ejercicios Espirituales.

La herramienta didáctica por excelencia es el Paradigma Pedagógico Ignaciano, un instrumento eficaz y práctico para formar al alumnado que emana de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Esta herramienta nos propone un aprendizaje que considera 5 dimensiones esenciales: Contexto, Experiencia, Reflexión, Acción y Evaluación.

1. Toma en cuenta el contexto y la situación personal del alumnado. Parte de una realidad en un contexto, tiene en cuenta las expectativas, el origen y los previos con los que llegan los aprendices. Es una pedagogía adaptada, fuertemente vinculada al contexto que viven y del que procede el alumnado.

2. Propone aprender desde y para la vida por medio de la experiencia. Promueve actividades de enseñanza y formación, con variedad metodológica, que se transformen en experiencia de aprendizaje cognoscitiva, psicomotriz, afectiva o imaginativa.

3. La reflexión permite interiorizar las experiencias, contrastarlas para comprender, descubrir, tomar conciencia. Suscita una implicación reflexiva del alumno de modo que pueda considerar la importancia y el significado humano de lo que está estudiando.

4. La pedagogía ignaciana está orientada a la acción, a la toma de decisiones, y propone trasladar lo aprendido a un plano activo para aplicarlo más allá del aula, en la vida. Impulsa cambios profundos en el alumnado para que lleven a cabo opciones interiores y acciones exteriores, y puedan ser competentes en situaciones nuevas.

5. Realiza una evaluación integral de todos los aspectos implicados en el proceso de aprendizaje. Es un proceso que se evalúa periódicamente para tomar conciencia de lo que se está aprendiendo y para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. 

Principios pedagógicos

Resumimos a continuación un listado de principios u opciones, que acercan el planteamiento pedagógico ignaciano general al contexto particular de nuestra escuela y de nuestro tiempo, a la luz del proceso comunitario de reflexión y reorientación que ha supuesto Escuelas 2030.

Los principios propuestos, pretenden ser un paso intermedio, que interpretamos desde una mirada amplia y global hacia nuestra escuela, un centro integrado y diverso como el nuestro. Trata de proporcionar y criterios para escoger los mejores ingredientes del “supermercado de la educación actual” que sirvan a los fines del proyecto educativo.

1. Apertura al entorno glocal y a la realidad social

Formar hombres y mujeres para los demás, responsables de sí mismos y del mundo que les rodea y comprometidos en la tarea de su transformación hacia una sociedad fraterna y justa. (Carácter propio de los centros SJ, 1996).

Tratamos de conectar, con la mayor frecuencia posible, las vivencias y el contexto de las y los estudiantes con el aprendizaje, para evitar que los conocimientos queden encapsulados y excluidos de lo que ocurre en el mundo, para que la educación cobre sentido, relacione a los estudiantes con su entorno y les sirva para entenderlo.

La apertura no termina en conocer únicamente (por medio de la experiencia) lo que está ocurriendo ahí fuera. El compromiso por la justicia y la ciudadanía global, junto con la dimensión de la acción del PPI, nos invitan a tomar opciones y abrir nuestras clases a la colaboración y al trabajo en red con otros agentes o instituciones del entorno local y global. Este acercamiento a la realidad social enriquece y aporta sentido al aprendizaje, facilita la inserción cultural y promueve la participación de nuestro alumnado en la transformación social.

Este principio se relaciona con los objetivos del plan Escuelas 2030 de las L3. Apertura y comunicación con el entorno local y global y L5. Modelo pedagógico.

El aprendizaje servicio y el design for change son metodologías que nos pueden ayudar a proporcionar un marco metodológico para la transformación social.

2. Personalización del aprendizaje.

Así, el plan de estudios está centrado en la persona más que en la materia que hay que desarrollar. Cada alumno puede desarrollar y realizar los objetivos a un ritmo acomodado a su capacidad individual y a las características de su propia personalidad  (Características de la Educación nº42).

La educación cobra sentido, cuando, además de aprender, nos sentimos cuidados, respetados y considerados, cuando hay tiempos y espacios para desarrollar nuestros talentos y la creativida.. Una escuela en la que “cada uno de nosotros encuentre el reto, el ánimo y la ayuda que necesitamos para lograr al máximo nuestras potencialidades individuales; donde nos ayudemos unos a otros y trabajemos juntos con entusiasmo y generosidad, esforzándonos en visibilizar concretamente en palabras y obras, los ideales que defendemos para nuestros alumnos y para nosotros mismos” (CONEDSI, 1993). 

Reconocemos la importancia de formar grupos heterogéneos y aulas diversas y ricas en diferencias. Ponemos en valor y consideramos las aportaciones culturales del alumnado.

La personalización y la adaptación a la persona nos remiten al modelo de escuela inclusiva en la que se pretende potenciar las virtudes, talentos y fortalezas de todas las personas a partir de sus capacidades.

 Al inicio de cada unidad, y sesión, dedicamos un tiempo a detectar y activar los conocimientos previos del alumnado. Esto nos permite conocer los puntos de partida, errores previos o confusiones, pero también escuchar el estado de ánimo o su predisposición ante la propuesta. De esta forma podremos adaptar los objetivos al contexto del aula y fomentaremos la implicación del alumnado.

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L1. Desarrollo de personas: formación contextualizada y vinculada al trabajo en equipo, L5. Modelo pedagógico y L7. Una escuela abierta y segura para todas las personas.

La prelección ignaciana, los grupos interactivos, las tertulias dialógicas, itinerarios personalizados, actividades de enriquecimiento, el diseño universal para el aprendizaje (DUA) junto con metodologías activas que faciliten la inclusión, pueden ayudar en la personalización del aprendizaje. Medidas organizativas como la codocencia, la organización en ámbitos u otros programas pueden favorecerla y potenciarla.

3. Profundidad intelectual

“Para responder a la llamada expresada en las preferencias apostólicas universales, necesitamos esforzarnos más que nunca en la profundidad intelectual que nuestro carisma fundacional y tradición exigen y que acompaña la necesaria profundidad espiritual. La Compañía está comprometida en el apostolado intelectual porque la profundidad intelectual caracteriza todas las formas de apostolado de la Compañía de Jesús. Queremos seguir sirviendo a la Iglesia con el apostolado intelectual, a saber, expresando la fe con consistencia intelectual… Sin esta condición, la contribución de la Compañía de Jesús a la misión de la Iglesia no responde a la exigencia del magis ignaciano.” (Preferencia Apostólicas de la Compañía de Jesús, 2019)

La profundidad intelectual ha sido y debe continuar siendo una característica importante de nuestra educación. Significa preparar para el pensamiento crítico, la reflexión profunda, la escucha con atención, y el análisis cuidadoso. Debe llevarnos a la formación de personas de discernimiento que no se contenten con respuestas fáciles y rápidas.

La capacidad y el ansia de seguirse formando que sepamos infundirles, vale más quizás que la formación que les demos. Aprender es importante, pero mucho más importante es aprender a aprender y desear seguir aprendiendo. (P. Arrupe, 1980. Nuestros colegios: hoy y mañana)

Por medio de los procesos de reflexión, el alumnado no solamente alcanza el nivel cultural y científico, integrando significativamente lo aprendido en su estructura cognitiva, sino que es capaz de lograr una reflexión más profunda, al considerar el significado e importancia humana de lo que está estudiando. La reflexión personal pone el foco en las implicaciones de lo que se ha aprendido para la vida personal

Nos interesamos más por la intensidad que por la extensión de los estudios. Es tarea docente discernir aquello que es fundamental para concentrar nuestros esfuerzos y así evitar la dispersión. Non multa, sed multum.

Es el alumnado el que tiene que reflexionar. El profesorado diseñamos las clases para proporcionar a los alumnos la oportunidad, el apoyo y el estímulo para participar en la reflexión.

Este principio se relaciona con las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico. 

Las actividades de lectura, la escritura de reflexiones personales y metacognitivas, las rutinas de pensamiento, los debates y dilemas, la investigación o indagación o los diálogos sobre situaciones complejas, con diferentes puntos de vista, interdisciplinares y vinculados con el entorno… son buenas forma de ofrecer oportunidades para la reflexión y la profundidad.

4. Desarrollo de la interioridad

“No el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el sentir y gustar de las cosas internamente” (Ejercicios espirituales. Ignacio de Loyola).

En el aprendizaje, la dimensión afectiva del ser humano ha de quedar tan implicada como la cognitiva, porque si el sentimiento interno no se une al conocimiento intelectual, el aprendizaje no moverá a una persona a la acción. La pedagogía ignaciana surge de la fe cristiana y propone mantener un equilibrio entre el conocimiento científico y el desarrollo de la interioridad humana por medio del crecimiento ético y espiritual, desde una visión positiva del mundo.

La imaginación, los sentimientos, la voluntad, el entendimiento, desempeñan un papel central en el enfoque ignaciano. Creamos las condiciones para favorecer el crecimiento del mundo interior, para que el corazón se ensanche, para que los ojos se abran, para que vivamos desde más adentro, para ir más a fondo, para gustar y saborear más la vida, para ser más persona, para abrirnos a los demás.

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico y L2. Escuela evangelizadora desde la espiritualidad ignaciana.

Los momentos de silencio, diarios de aprendizaje, cuadernos de vida, actividades de metacognición, rutinas de pensamiento, la contemplación, el “role playing”, la pausa y examen ignaciano pueden ayudar al crecimiento de la interioridad.

5. Metodologías centradas en la actividad del alumnado

«El amor se debe poner más en las obras que en las palabras» (Ejercicios espirituales. Ignacio de Loyola).

La acción, de hecho, es el objetivo final de la reflexión. Sin su expresión en la acción, la reflexión sería «un proceso truncado» (Pedagogía ignaciana, 1993, n. 62).

«[El Paradigma Pedagógico Ignaciano] trata de motivar [a los estudiantes] implicándolos como participantes activos y críticos en el proceso de enseñanza. Apuesta por un aprendizaje más personal, que permite relacionar más estrechamente las experiencias de alumnos y profesores. Invita a integrar las experiencias educativas que tienen lugar en la clase con las de casa, el trabajo, los compañeros, etc.» (Pedagogía ignaciana nº 79).

Entrenamos para la acción creativa, ofreciendo al alumnado oportunidades para aplicar lo que han aprendido y recibir retroalimentación útil para mejorar su trabajo. Planificamos y reservamos tiempo suficiente para aplicar lo aprendido y transferir el aprendizaje.

En la pedagogía ignaciana, la acción se refiere a la aplicación a largo plazo en el mundo real de lo que uno ha aprendido. Para asegurar que el aprendizaje de nuestros alumnos esté orientado a la acción, y no solo a superar pruebas, el profesorado formulamos objetivos de acción y diseñamos las evaluaciones que sean apropiadas para ello.

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico y L4. Educación para la Ciudadanía global.

Las metodologías activas ofrecen buenas oportunidades para entrenar la toma de decisiones y para expresar la reflexión en forma de acción. Las tareas auténticas o competenciales, la elaboración de productos creativos, el diseño y ensayo de soluciones a retos y problemas en forma de proyectos, pueden ayudarnos a orientar los objetivos de aprendizaje a la acción. 

El uso de la tecnología digital en el aula permitirá elaborar productos digitales más complejos y auténticos.

6. Altas expectativas para todo el alumnado.

La meta de la educación de la Compañía requiere «una total y profunda formación de la persona humana, un proceso educativo de formación que intenta la excelencia; un esfuerzo de superación para desarrollar las propias potencialidades, que integra lo intelectual, lo académico y todo lo demás (…). Lo que se necesita es un marco en el que buscar la manera de abordar los problemas y valores de la vida, y profesores capaces y dispuestos a guiar esa búsqueda»  (Pedagogía ignaciana, nº 14).

Orientamos nuestro proyecto y las propuestas pedagógicas hacia altos niveles de excelencia académica y humana. Mantenemos altas expectativas en el aprendizaje y tratamos de ofrecer oportunidades numerosas y de calidad para lograr que cada estudiante logre obtener el mejor de los resultados posible, dentro del marco de una comunidad educativa que aprende y progresa.

Respetando la libertad de cada alumno y alumna, tratamos de animar la toma de decisiones y el compromiso por dar la mejor de las respuestas, el «magis», el mayor servicio a Dios, la humanidad y la creación.

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico y L1. Desarrollo de personas: formación contextualizada y vinculada al trabajo en equipo.

7. Aprendemos con los demás.

Aunque la escuela jesuítica valora el estímulo de los ejercicios de competición, pide a sus estudiantes que se distingan por su capacidad de trabajar unidos, que sean sensibles unos a otros y se comprometan al servicio de los demás, expresado en la ayuda mutua. «Ese deseo de testimonio cristiano … no se desarrolla con la emulación académica y la superioridad de cualidades personales, respecto a los demás, sino con el aprendizaje de la disponibilidad y la servicialidad(Características de la Educación de la Cª de Jesús, 1986)

La interacción, el trabajo en equipo y el diálogo nos acerca a una educación más integral de la persona. El éxito ya no es únicamente académico e individual, sino también social y emocional. Concebimos las aulas y la propia escuela como una comunidad de aprendizaje que pone gran énfasis en las relaciones interpersonales y en la cooperación con los demás.

El desarrollo del pensamiento crítico, una de las habilidades clave del S.XXI que se desarrolla por medio de la argumentación y el razonamiento, se desarrolla gracias a los entornos interactivos de aprendizaje.

Además del personal y el alumnado, nos mostramos abiertos a la participación de las familias, personal jubilado, estudiantes en prácticas, amigos y amigas de la escuela, o cualquier persona que de forma libre y voluntaria desee participar activamente en el proyecto.

Potenciamos las actividades que relacionan alumnado de diferentes aulas, cursos o etapas. Las relaciones entre diferentes promociones de alumnado pueden facilitar la experiencia de servir y ayudar a otros, así como fortalecer la comunidad educativa y la identidad de la escuela..  

Promovemos la interacción y la relación en las aulas, y fuera de ellas, con personas de entidades sociales, empresas, universidades y otros centros educativos, que enriquezcan y completen los objetivos de aprendizaje alineados con las finalidades de nuestro proyecto educativo.

Las interacciones entre personas que comparten unas finalidades comunes, orientadas al bien común, es semilla de relaciones de amistad y de formación de comunidades educativas más unidas. 

La organización del profesorado, constituyendo equipos educativos, permite integrar la colaboración con otros como forma esencial de impulsar el proyecto, y favorece una respuesta conjunta y coherente a las necesidades del alumnado.  

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico, L1. Desarrollo de personas: formación contextualizada y vinculada al trabajo en equipo, L4. Educación para la Ciudadanía global; y  L7. Una escuela abierta y segura para todas las personas.

El aprendizaje cooperativo y colaborativo, la concepción dialógica del aprendizaje, los grupos interactivos, los debates y dilemas, el voluntariado o la codocencia son modelos y estrategias que ayudan a aprender con los demás.

8. El acompañamiento personal. Cura personalis

La relación personal entre estudiante y profesor favorece el crecimiento en el uso responsable de la libertad. Los profesores y los directivos, jesuitas y seglares, son más que meros guías académicos. Están implicados en la vida de los estudiantes y toman un interés personal por el desarrollo intelectual, afectivo, moral y espiritual de cada uno de ellos, ayudándoles a desplegar un sentido de la propia dignidad y a llegar a ser personas responsables en la comunidad. Respetando la intimidad de los alumnos, están dispuestos a escuchar sus preguntas y preocupaciones sobre el significado de la vida, a compartir sus alegrías y sus tristezas, a ayudarles en su crecimiento personal y en sus relaciones interpersonales. (Características de la Educación de la Cª de Jesús, n.º 43)

Todo el profesorado, no solo los tutores, acompañamos el proceso de aprendizaje y desarrollo del alumnado.  Esta relación profesorado-alumnado se caracteriza por la empatía, que surge de un interés genuino por ellas y ellos, de la consideración de su contexto y de la voluntad de ayudarlos.

Sin embargo, un exceso de empatía puede interferir en el aprendizaje. No es sano que los alumnos se vuelvan demasiado dependientes de sus profesores. Por eso, tan importante como la empatía es el empoderamiento: los profesores empoderan a sus alumnos diseñando experiencias de aprendizaje que animen a los estudiantes a guiarse solos y a depender de sí mismos (Aprender por refracción, Johnny Go & Rita Atienza, 2020). 

Nuestro centro es una comunidad abierta, en la cual se desarrollan relaciones auténticas y de amistad. Las relaciones de confianza y amistad son condiciones de gran valor para fomentar un auténtico crecimiento personal en el aprendizaje.

Las relaciones personales con el alumnado nos ayudan a estar abiertos al cambio y a aprender de nuestro alumnado. Esta cercanía nos ayuda a escuchar sus necesidades y  comprender las presiones culturales y sociales que afectan a la infancia y la juventud de hoy. 

Mostramos en las relaciones interés genuino por la persona, su contexto y su familia, sin olvidar la importancia del primer paso: conocer los nombres de cada uno de ellos tan pronto sea posible.

Mostramos preferencia por el alumnado con mayores dificultades o con NESE, al que dedicamos un tiempo mayor. Acordamos y coordinamos en el equipo las medidas de apoyo para su inclusión, con el apoyo de especialistas, cuando sea posible.

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030:  L5. Modelo pedagógico, L1. Desarrollo de personas: formación contextualizada y vinculada al trabajo en equipo, y L4. Educación para la Ciudadanía global.

La relación y la cercanía profesorado-alumnado, tan importante en la pedagogía ignaciana, se desarrollan por medio de entrevistas o conversaciones personales con el alumnado, la reconducción de los errores en privado, el reconocimiento de las fortalezas y la corrección de los errores sin resquemor. Aunque las relaciones ocurren de forma completamente integrada en el día a día y en las clases, nos basamos en las evidencias del aprendizaje y las autoevaluaciones del propio alumnado como fuente de información para el acompañamiento.

9. Evaluación integral

[La evaluación] puede ser un momento privilegiado tanto para que el profesor felicite y anime al alumno por el esfuerzo hecho, como para estimular una reflexión ulterior a la luz de los puntos negros o lagunas detectados por el propio alumno. El profesor puede motivarle a realizar las oportunas reconsideraciones, haciendo preguntas interesantes, presentando nuevas perspectivas, aportando la información necesaria y sugiriendo modos de ver las cosas desde otros puntos de vista. (Pedagogía ignaciana, n.º 66)

Ponemos la evaluación, por encima de todo, al servicio de quien aprende, y tratamos de convertirla, a su vez, en fuente de aprendizaje. La evaluación, por tanto, no es una mera acumulación de evidencias, sino que debe ayudar al alumnado a superar los obstáculos en un tiempo cercano al momento en que se detectan. La evaluación durante el proceso es la más importante para mejorar los resultados del aprendizaje. 

Damos importancia a que el propio alumnado sea capaz de detectar sus dificultades, comprenderlas y autorregularlas.

La evaluación final, además de su función normalmente calificadora, también tiene una función formativo-reguladora. Se orienta a ayudar al alumnado a reconocer qué ha aprendido y a tomar conciencia de las diferencias entre el punto de partida y el final.

La evaluación constituye un proceso sistemático y constante a lo largo del aprendizaje, que es preciso planificar adecuadamente.

Además de la tradicional evaluación de conocimientos específicos, diseñamos actividades de evaluación que exigen cometidos más complejos. Planteamos problemas “auténticos” que reflejan situaciones del mundo real, con información incompleta o incluso contradictoria; para que hagan uso de su comprensión y tomen decisiones creativas acerca de los conocimientos y capacidades necesarios para resolverlos. Para que el aprendizaje esté realmente orientado a la acción, hemos de pedir a nuestro alumnado que usen los contenidos que han aprendido en contexto.

Al terminar los ciclos de aprendizaje (unidades, trimestres, cursos…), valoramos con el alumnado si se han alcanzado los objetivos de aprendizaje satisfactoriamente para decidir si la programación necesita ser modificada para mejorar los resultados.

La evaluación del aprendizaje es importante y debe basarse en datos. Nos referimos a los resultados de las pruebas, pero, con igual importancia, a evaluaciones de los procesos de enseñanza-aprendizaje y a las valoraciones del alumnado, familias, equipo educativo y otros agentes que hayan podido participar. 

El diseño de actividades de evaluación vinculada a los criterios de evaluación y la transparencia en los instrumentos de evaluación empleados, ofrecen claridad y orientan al alumnado a dirigir sus esfuerzos hacia la consecución de los mejores resultados. 

Este principio se relaciona con los objetivos de las líneas del plan Escuelas 2030: L1. Desarrollo de personas: formación contextualizada y vinculada al trabajo en equipo, y L5. Modelo pedagógico.

Junto con las actividades ordinarias de evaluación, el examen o pausa ignaciana, los diarios de aprendizaje, portfolios, actividades de metacognición o autoevaluación, los “tickets de salida”, las reflexiones orientadas con preguntas  y formularios de evaluación son prácticas que pueden facilitar la evaluación integral

Prácticas de aula relacionadas con los principios pedagógicos


Prácticas de aula

Los principios pedagógicos propuestos en este modelo pedagógico, tratan de proporcionar criterios para escoger los mejores ingredientes del “supermercado de la educación actual” que sirvan a los fines del proyecto educativo. Estos principios se traducen en modelos, metodologías o técnicas didácticas que empleamos en las aulas con el alumnado.

No se trata de “ingredientes” que usemos en todas las actividades de aprendizaje y de la misma forma para todo el alumnado. Son opciones de nuestro centro que, a modo de preferencias pedagógicas, terminarán de concretarse según el contexto de cada etapa y curso, en función de lo que necesite el alumnado.

En el proceso de concreción del plan estratégico de Escuelas 2030, hemos vinculado aquellas prácticas de aula actuales que nos ayudan a incorporar y trabajar estos principios pedagógicos


Fines de la Educación Primaria (EP)

De acuerdo con el DECRETO 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, por el que se establece la ordenación y el currículo de Educación Primaria. [2022/7573]

La finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, las habilidades lógicas y matemáticas, la adquisición de nociones básicas de la cultura, y el hábito de convivencia así como los de estudio y trabajo, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad, con el fin de garantizar una formación integral que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad, y de prepararlos para cursar con aprovechamiento la Educación Secundaria Obligatoria.

Perfil de salida del alumnado al terminar la Educación Primaria.


De acuerdo con el DECRETO 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, por el que se establece la ordenación y el currículo de Educación Primaria. [2022/7573]

La finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, las habilidades lógicas y matemáticas, la adquisición de nociones básicas de la cultura, y el hábito de convivencia así como los de estudio y trabajo, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad, con el fin de garantizar una formación integral que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad, y de prepararlos para cursar con aprovechamiento la Educación Secundaria Obligatoria.

Perfil de salida del alumnado al terminar la Educación Primaria.


Propuestas pedagógicas de curso (PPC) de 1º a 6 º de Primaria

La propuesta pedagógica es un instrumento en el que se plasman las intenciones que una institución educativa propone para el proceso de enseñanza – aprendizaje, en el marco de la autonomía que se le permite. Recoge los principios filosóficos y pedagógicos (teorías de enseñanza y aprendizaje) que dan coherencia a la práctica educativa.

La propuesta pedagógica también respalda la intención sobre el tipo de estudiantes que interesa formar. Por tanto, fundamenta los propósitos, el sistema de evaluación, las enseñanzas, la programación, las estrategias didácticas y los recursos que se han de utilizar para cumplir con esta intención.

Cada curso, coordinado y dirigido por su coordinación pedagógica, elaborará la propuesta pedagógica del curso, y reflexionará de manera compartida sobre el sentido de sus actuaciones, la coherencia de las propuestas que ofrecen al alumnado y la adecuación de la organización y selección de los materiales.

La propuesta pedagógica para cada curso concreta los elementos del currículo necesarios para planificar la acción educativa que se propone para el alumnado del curso, así como los instrumentos de recogida y registro de información, y la respuesta educativa para la inclusión. La propuesta incluye la concreción de las competencias específicas en el ciclo o curso en cuestión, la selección de los saberes básicos necesarios para adquirir y desarrollar las competencias específicas, y la concreción de los criterios de evaluación de las competencias específicas.


Propuesta pedaǵogica 1er ciclo: 1ºPrimaria


Propuesta pedaǵogica 1er ciclo: 2ºPrimaria


Propuesta pedaǵogica 2º ciclo: 3ºPrimaria


Propuesta pedaǵogica 2º ciclo: 4ºPrimaria


Propuesta pedaǵogica 3er ciclo: 5ºPrimaria


Propuesta pedaǵogica 3er ciclo: 6ºPrimaria

Fines de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)

De acuerdo con lo que establece el artículo 4 del Real decreto 217/2022:

1. La finalidad de la Educación Secundaria Obligatoria consiste en conseguir que el alumnado adquiera los elementos básicos de la cultura, especialmente en los aspectos humanístico, artístico, científico-tecnológico y motriz; desarrollar y consolidar en ellos los hábitos de estudio y de trabajo, así como hábitos de vida saludables, prepararlos para su incorporación a estudios posteriores y para su inserción laboral y formarlos para el ejercicio de sus derechos y obligaciones como ciudadanos y ciudadanas.

2. El desarrollo curricular de esta etapa tiene que contribuir a la evolución personal, emocional y social de todo el alumnado de forma equilibrada y desde una perspectiva inclusiva, fomentando la ciudadanía democrática y la conciencia global, con voluntad de educar a personas críticas y comprometidas en la mejora de su entorno y de conseguir un futuro sostenible para todos de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Perfil de salida del alumnado al terminar la ESO


El Perfil de salida del alumnado es la herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema educativo español referidos a cada etapa.

El Perfil identifica y define, en conexión con los retos del siglo XXI, las competencias clave que se espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase de su itinerario formativo.

Este es único y el mismo para todo el territorio nacional. Es la piedra angular de todo el currículo, la matriz que cohesiona y hacia donde convergen los objetivos de las distintas etapas que constituyen la enseñanza básica. Se concibe, por tanto, como el elemento que debe fundamentar las decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones metodológicas en la práctica lectiva. Debe ser, además, el fundamento del aprendizaje permanente y el referente de la evaluación interna y externa de los aprendizajes del alumnado, en particular en lo relativo a la toma de decisiones sobre promoción entre los distintos cursos, así como a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

Objetivos de etapa y competencias relacionadas


Propuestas pedagógicas de curso (PPC) de 1º a 4ºESO

La propuesta pedagógica es un instrumento en el que se plasman las intenciones que una institución educativa propone para el proceso de enseñanza – aprendizaje, en el marco de la autonomía que se le permite. Recoge los principios filosóficos y pedagógicos (teorías de enseñanza y aprendizaje) que dan coherencia a la práctica educativa.

La propuesta pedagógica también respalda la intención sobre el tipo de estudiantes que interesa formar. Por tanto, fundamenta los propósitos, el sistema de evaluación, las enseñanzas, la programación, las estrategias didácticas y los recursos que se han de utilizar para cumplir con esta intención.

Cada curso, coordinado y dirigido por su coordinación pedagógica, elaborará la propuesta pedagógica del curso, y reflexionará de manera compartida sobre el sentido de sus actuaciones, la coherencia de las propuestas que ofrecen al alumnado y la adecuación de la organización y selección de los materiales.

La propuesta pedagógica para cada curso concreta los elementos del currículo necesarios para planificar la acción educativa que se propone para el alumnado del curso, así como los instrumentos de recogida y registro de información, y la respuesta educativa para la inclusión. La propuesta incluye la concreción de las competencias específicas en el ciclo o curso en cuestión, la selección de los saberes básicos necesarios para adquirir y desarrollar las competencias específicas, y la concreción de los criterios de evaluación de las competencias específicas.


Propuesta pedaǵogica 1ºESO


Propuesta pedaǵogica 2ºESO


Propuesta pedaǵogica 3ºESO


Propuesta pedaǵogica 4ºESO

Finalidades del Bachillerato

De acuerdo con lo establecido en el artículo 4 del Real decreto 243/2022:

1. El bachillerato tiene como finalidad proporcionar formación, madurez intelectual y humana, conocimientos, habilidades y actitudes que permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y aptitud. Asimismo, esta etapa deberá permitir la adquisición y el logro de las competencias indispensables para el futuro formativo y profesional, y capacitar para el acceso a la educación superior.

2. El bachillerato tiene que preparar para el itinerario académico-profesional posterior, proporcionar una sólida cultura integral y aportar interés por el conocimiento, por el trabajo y por el aprendizaje y rigor en el trabajo.

Perfil de salida del alumnado al terminar el Bachillerato


El Perfil de salida del alumnado es la herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema educativo español referidos a cada etapa.

El Perfil identifica y define, en conexión con los retos del siglo XXI, las competencias clave que se espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase de su itinerario formativo.

Este es único y el mismo para todo el territorio nacional. Es la piedra angular de todo el currículo, la matriz que cohesiona y hacia donde convergen los objetivos de las distintas etapas que constituyen la enseñanza básica. Se concibe, por tanto, como el elemento que debe fundamentar las decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones metodológicas en la práctica lectiva.

El Bachillerato tiene como finalidad proporcionar al alumnado formación, madurez intelectual y humana, conocimientos, habilidades y actitudes que le permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y aptitud. Debe, asimismo, facilitar la adquisición y el logro de las competencias indispensables para su futuro formativo y profesional, y capacitarlo para el acceso a la educación superior.

Para cumplir estos fines, es preciso que esta etapa contribuya a que el alumnado progrese en el grado de desarrollo de las competencias que, de acuerdo con el Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica, debe haberse alcanzado al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria.

Objetivos de etapa y competencias relacionadas


Propuestas pedagógicas de curso (PPC) de 1º a 4ºESO

La propuesta pedagógica es un instrumento en el que se plasman las intenciones que una institución educativa propone para el proceso de enseñanza – aprendizaje, en el marco de la autonomía que se le permite. Recoge los principios filosóficos y pedagógicos (teorías de enseñanza y aprendizaje) que dan coherencia a la práctica educativa.

La propuesta pedagógica también respalda la intención sobre el tipo de estudiantes que interesa formar. Por tanto, fundamenta los propósitos, el sistema de evaluación, las enseñanzas, la programación, las estrategias didácticas y los recursos que se han de utilizar para cumplir con esta intención.

Cada curso, coordinado y dirigido por su coordinación pedagógica, elaborará la propuesta pedagógica del curso, y reflexionará de manera compartida sobre el sentido de sus actuaciones, la coherencia de las propuestas que ofrecen al alumnado y la adecuación de la organización y selección de los materiales.

La propuesta pedagógica para cada curso concreta los elementos del currículo necesarios para planificar la acción educativa que se propone para el alumnado del curso, así como los instrumentos de recogida y registro de información, y la respuesta educativa para la inclusión. La propuesta incluye la concreción de las competencias específicas en el ciclo o curso en cuestión, la selección de los saberes básicos necesarios para adquirir y desarrollar las competencias específicas, y la concreción de los criterios de evaluación de las competencias específicas.


Propuesta pedaǵogica 1ºESO


Propuesta pedaǵogica 2ºESO


Propuesta pedaǵogica 3ºESO


Propuesta pedaǵogica 4ºESO


En cada uno de los proyectos, el punto de partida serán las mejoras que pretendemos conseguir. El ABP (aprendizaje basado en proyectos) tiene un lugar especial entre estos proyectos, que incluirán cierto enriquecimiento social: aprendizaje servicio, cooperativo o incluso comunidades de aprendizaje. Otros tendrán que ver con la mejora concreta de competencias por medio de metodologías activas o técnicas; explorarán nuevas formas de mirar en la evaluación, como los diarios y portfolios de aprendizaje; o buscarán la mejora de la atención a las diferencias con la introducción de otros modelos de aprendizaje más personalizados, como Flipped Classroom.

Para que una acción innovadora provoque cambios y sea verdaderamente transformadora tiene que ser colaborativa e implicar a varios profesores, grupos, cursos, etapas o centros. Los proyectos serán diseñados, ejecutados y valorados por diferentes profesores/as y grupos de alumnos/as. Preferentemente serán interdisciplinares.

Finalmente los proyectores de innovación serán documentados, incluyendo material audiovisual: grabación de acciones concretas, testimonios de alumnos/as implicados; y compartidos con la comunidad educativa.


¿Qué es el currículo?

Se entiende por currículo «el conjunto de objetivos, competencias, contenidos enunciados en forma de saberes básicos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas por dicha ley.» Es decir, el currículo define los elementos que lo componen y los relaciona entre sí buscando la formación integral de los alumnos y alumnas. Se trata de que, a través de la educación, los alumnos complementen el desarrollo de su propia personalidad y queden preparados para afrontar los retos que se van a encontrar en la sociedad actual y afrontándolos de forma crítica. La propuesta de currículo se concibe como una herramienta dinámica, compleja y multidisciplinar con las siguientes características:

  • Debe asegurar el desarrollo sostenido y significativo de los sistemas educativos.
  • Debe ser determinante en la calidad de la educación y del aprendizaje.
  • Debe impulsar la innovación y la transformación de la sociedad.
  • Debe favorecer la equidad, la paz, la justicia social y la estabilidad democrática.
  • Debe abrir vías para la educación permanente.

Para ello, es necesario un diseño preciso que permita justificar cada decisión curricular, así como encajar cada pieza del currículo asegurando la coherencia, la cohesión y la integración de todos los aprendizajes. Los cambios incorporados en el currículo se ven reflejados en su estructura y, en consecuencia, en su definición.

Esta definición ha sido actualizada en la nueva ley con el de fin garantizar una estructura al servicio de la educación, cuyas principales características son la inclusión, la equidad, el enfoque competencial y la valoración de la diversidad.

Fuente: INTEF

Competencias clave

Las competencias clave son la adaptación al sistema educativo español de las competencias clave establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 22 de mayo de 2018 relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente. Esta adaptación responde a la necesidad de vincular dichas competencias con los retos y desafíos del siglo XXI, con los principios y fines del sistema educativo establecidos en la LOE y con el contexto escolar, ya que la Recomendación se refiere al aprendizaje permanente que debe producirse a lo largo de toda la vida, mientras que el Perfil remite a un momento preciso y limitado del desarrollo personal, social y formativo del alumnado: la etapa de la enseñanza básica.

Con carácter general, debe entenderse que la consecución de las competencias y los objetivos previstos en la LOMLOE para las distintas etapas educativas está vinculada a la adquisición y al desarrollo de las competencias clave recogidas en este Perfil de salida, y que son las siguientes:

  • Competencia en comunicación lingüística (CCL)
  • Competencia plurilingüe (CP)
  • Competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería (STEM)
  • Competencia digital (CD)
  • Competencia personal, social y de aprender a aprender (CPSAA)
  • Competencia ciudadana (CC)
  • Competencia emprendedora (CE)
  • Competencia en conciencia y expresión culturales (CCEC)

Perfil de salida

El Perfil de salida del alumnado es la herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema educativo español referidos a cada etapa.

El Perfil identifica y define, en conexión con los retos del siglo XXI, las competencias clave que se espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase de su itinerario formativo.

Este es único y el mismo para todo el territorio nacional. Es la piedra angular de todo el currículo, la matriz que cohesiona y hacia donde convergen los objetivos de las distintas etapas que constituyen la enseñanza básica. Se concibe, por tanto, como el elemento que debe fundamentar las decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones metodológicas en la práctica lectiva. Debe ser, además, el fundamento del aprendizaje permanente y el referente de la evaluación interna y externa de los aprendizajes del alumnado, en particular en lo relativo a la toma de decisiones sobre promoción entre los distintos cursos, así como a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

Perfil de salida de Primaria

Perfil de salida de ESO

Perfil de salida de Bachillerato

Elementos del currículo

En los componentes del currículo se diferencian los elementos asociados a la etapa y los elementos asociados al área, materia o ámbito.

Los elementos asociados a la etapa tienen un carácter más general y de aplicación a todos los cursos de la etapa, independientemente de la materia, área o ámbito, y de los elementos que dependen de la disciplina en cuestión.

Los objetivos y las competencias clave con sus descriptores son elementos curriculares de la etapa, mientras que las competencias específicas, saberes básicos y criterios de evaluación son elementos de cada área o materia

Elementos del currículo

DECRETO 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, de ordenación y currículo de la etapa de Educación Primaria.

Anexos por áreas

Anexos por materias y ámbitos

DECRETO 108/2022, de 5 de agosto, del Consell, por el cual se establecen la ordenación y el currículo de Bachillerato.

Anexo II y III del currículo de las materias

Glosario de términos

 

Competencia clave del Perfil de salida
Desempeño que se considera imprescindible para que el alumnado pueda progresar con garantías de éxito en su itinerario formativo, y afrontar los principales retos y desafíos globales y locales. Adaptación al sistema educativo español de las competencias clave establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 22 de mayo de 2018 relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente.

Competencia específica
Desempeño que el alumnado debe poder desplegar en actividades o en situaciones cuyo abordaje requiere de los saberes básicos de cada área. Las competencias específicas constituyen un elemento de conexión entre, por una parte, las competencias clave, y por otra, los saberes básicos de las áreas y los criterios de evaluación.

Criterios de evaluación
Referentes que indican los niveles de desempeño esperados en el alumnado en las situaciones o actividades a las que se refieren las competencias específicas de cada área en un momento determinado de su proceso de aprendizaje.

Currículo
Conjunto de objetivos, competencias, contenidos enunciados en forma de saberes, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas por la ley.

Educación básica
La educación básica es la etapa educativa constituida por la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y los ciclos formativos de grado básico.

Educación Primaria
Educación Primaria comprende tres ciclos de dos años académicos cada uno y se organiza en áreas que tendrán un carácter global e integrador

Educación Secundaria
La educación secundaria es la etapa educativa siguiente a la educación primaria. Se divide en educación secundaria obligatoria y educación secundaria postobligatoria. Constituyen la educación secundaria postobligatoria el bachillerato, la formación profesional de grado medio, las enseñanzas artísticas profesionales tanto de música y de danza como de artes plásticas y diseño de grado medio y las enseñanzas deportivas de grado medio. Constituyen la educación secundaria obligatoria los cuatro cursos siguientes a la educación primaria y se organiza en materias y en ámbitos. El cuarto curso tendrá carácter orientador, tanto para los estudios postobligatorios como para la incorporación a la vida laboral.

Informes de evaluación
Los documentos oficiales de evaluación son las actas de evaluación, el expediente académico, el historial académico, el informe de final de etapa y, en su caso, el informe personal por traslado.

Necesidades educativas especiales
Se entiende por alumnado que presenta necesidades educativas especiales, aquel que afronta barreras que limitan su acceso, presencia, participación o aprendizaje, derivadas de discapacidad o de trastornos graves de conducta, de la comunicación y del lenguaje, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, y que requiere determinados apoyos y atenciones educativas específicas para la consecución de los objetivos de aprendizaje adecuados a su desarrollo.

Objetivos de la etapa
Logros que se espera que el alumnado haya alcanzado al finalizar la etapa y cuya consecución está vinculada a la adquisición de las competencias clave.

Perfil de salida
El Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica es la herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema educativo español referidos a dicho periodo.

Saberes básicos
Conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de un área y cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas.

Situaciones de aprendizaje
Situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas, y que contribuyen a la adquisición y desarrollo de las mismas.

Más información sobre el currículum LOMLOE: https://portal.edu.gva.es/noucurriculum/